Tres pasos para recomenzar en septiembre


¡Me encanta septiembre! Cuando la expresión más escuchada es "síndrome postvacacional" y la televisión se empeña en recordarnos continuamente que se acabó "lo bueno", que debemos "volver a la rutina" y que no vamos a poder asumir los costes derivados de "la vuelta al cole"... Cuando parece que debemos ver a septiembre como un mes de angustias, síndromes, inadaptación y prólogo de casi seguras depresiones, yo insisto: ¡me encanta septiembre!

¿Quieres reconciliarte con este mes cuya única culpa es que le ha tocado estar al final del verano? ¡Acompáñame!

Me encanta septiembre porque para mí es sinónimo de nuevos propósitos, objetivos ilusionantes, estrenos (no me digas que de pequeño no te gustaba estrenar libros, cuadernos e incluso pupitre, que aún con las señales propias de todos sus anteriores ocupantes para tí era algo novedoso), comienzos y recomienzos de todo aquello que la pereza estival nos ha hecho dejar de lado....


propósitos nuevo curso
Para mí, el verdadero principio de año coincide más con el comienzo del curso que con el que marca el calendario. Me es más fácil elegir objetivos que alcanzar y propósitos que cumplir en esta época que metida en la vorágine de las fiestas navideñas, donde me parece que todos nos contagiamos de un entusiasmo ficticio que nos hace plantearnos metas de una forma tan inconsistente que en febrero han quedado relegadas al olvido...

Si te parece, vamos a repasar unas claves para que a partir de ahora cambie la idea que tienes de septiembre y sea el mes de recomenzar; un principio de curso para todos en el que aprobaremos esas asignaturas o propósitos con los que verdaderamente nos hayamos comprometido.

Paso 1: elige un objetivo y escribe tu propósito


Piensa en algo que quieres conseguir, ya sea volver a hacer deporte, bajar unos kilos, aprender un idioma, volver a tocar la guitarra,... El objetivo debe ser, como ya hemos explicado otras veces en este blog:

  • Posible, es decir, realista; no vas a poder participar en las olimpiadas, aunque se celebren en Madrid, si el deporte y tú nunca habéis hecho buenas migas.
  • Concreto: hay que especificar lo que queremos conseguir y el plazo para hacerlo. Por ejemplo, "quiero bajar 6 kilos desde hoy hasta el 31 de diciembre" o "a finales de octubre habré cambiado mis hábitos y no incluiré en mi dieta dulces ni bollería". No vale decir "quiero adelgazar", "quiero hacer ejercicio", "quiero sentirme saludable" o "quiero comer bien".
  • Medible, para que podamos, sin duda alguna, discernir al final del plazo que nos hayamos marcado si hemos cumplido o no nuestros objetivos. Si decimos que "volveremos a hacer ejercicio", el propósito es tan abstracto que al final del plazo no podremos decir si lo hemos cumplido o no. Así, los más permisivos se premiarán porque un par de días al mes salieron a pasear al perro y los más exigentes considerarán que no han hecho nada porque iban al gimnasio sólo 3 días a la semana. Tendríamos que formular nuestro objetivo, por ejemplo, así: "de aquí al 1 de diciembre mantendré una rutina de ejercicio que consistirá en ejercitarme en el gimnasio durante 1 hora tres veces por semana".
Escribe tu objetivoAhora que tienes bien pensado tu objetivo y has comprobado que cumple los tres requisitos anteriores, escríbelo en forma de propósito: "En este plazo de tiempo..., conseguiré...". Va en serio lo de escribirlo...donde quieras pero ¡escríbelo!, ya sabes que "las palabritas se las lleva el viento". Una vez escrito, guárdalo donde prefieras; hay quien elige pegarlo en la nevera como recordatorio constante, quien hace con su propósito un marcapáginas para el libro que está leyendo, quien lo pega en el borde de la pantalla del ordenador, quien lo convierte en una "cuenta atrás" tachando los días que quedan para conseguirlo,... como siempre, deja volar tu imaginación y haz lo que mejor se adapte a ti e impida que te despistes de tu propósito.

Paso 2: prepara el campo de batalla y ordena tus armas


Conseguir nuestros propósitos va a ser más fácil si sabemos con qué armas contamos y preparamos el campo de batalla para que nos favorezca.

¿Cómo preparar el campo de batalla?

 Según el objetivo que tengamos, debemos modificar en lo posible nuestro entorno de forma que ayude a  nuestros propósitos. Por ejemplo, si quieres adelgazar, elimina de tu despensa y tu nevera todo aquello que te vaya a empujar a abandonar la dieta y llénalas de esos alimentos saludables y también apetitosos que te ayudarán a serle fiel. Casi todos me decís que en casa siempre  tenéis alimentos "tentadores" por los hijos, por los nietos, para las visitas o simplemente porque los que viven con vosotros quieren consumirlos. En ese caso, guarda estos alimentos en armarios de la cocina que no tengas que abrir a menudo o en recipientes cerrados (y mejor opacos) en la nevera... Aquí me acuerdo siempre de una de las frases preferidas de mi madre: "quien evita la ocasión, evita el peligro" ;)

¿Cuáles son tus armas?

Algunas de nuestras armas las llevamos dentro, aunque a veces no seamos capaces de reconocerlas, ya sea porque nuestra autoestima no es la mejor del mundo o porque las hemos usado tan poco que están "oxidadas" Todos tenemos unas capacidades que nos permitirán alcanzar lo que deseemos si trabajamos por ello:¡ búscalas en tu interior y déjalas salir!
Pero además, contamos con otra poderosa arma, que es la ayuda de los que nos rodean. Lo que ocurre es que a veces esperamos que esta ayuda se nos brinde sin buscarla ni pedirla y tenemos que darnos cuenta de que el mundo no gira a nuestro alrededor y que alguien que tenemos cerca nos ayudaría encantado si supiera que necesitamos que lo haga. Aquí eres tú quien debe separar el trigo de la paja y distinguir qué personas o medios pueden serte de ayuda para conseguir tu propósito. Por ejemplo, quizás ahorrando lo que gastas cada día en la cafetería en el bollo y el chocolate puedas pagar la cuota de ese gimnasio tan novedoso que han abierto cerca del trabajo o acudir a un buen profesional que te sepa asesorar sobre la dieta que te conviene y te anime en los momentos bajos ¿no te parece? ;)

Paso 3: disciplina, constancia y perseverancia


Tres grandes amigas que me han ayudado siempre a conseguir mis objetivos y que te aconsejo que invites al viaje hacia los tuyos.
Disciplina es hacer lo que debes hacer cuando lo tienes que hacer, tengas ganas o no. Es una palabra con una inmerecida mala fama, pues constituye la base de cualquier proyecto que queramos poner en marcha. Te ayudará cuando no tengas ganas de preparar la ensalada que te esperará en la nevera para impedir que al llegar del trabajo piques lo primero que encuentres y cuando te parezca que el sofá lo han tapizado con velcro justo a la hora que empieza en el gimnasio tu clase de zumba...

También debemos invitar a la Constancia ya que, por mucho que queramos, las cosas no se consiguen de la noche a la mañana, requieren de un trabajo continuado que a veces se nos hará tedioso e interminable, pero que es absolutamente necesario si queremos alcanzar nuestras metas. Todo lleva su tiempo y recuerda que al plantear tu propósito has establecido un plazo para conseguirlo; de tu constancia durante ese periodo dependerá en gran parte que el resultado sea el que deseabas.

Por último, y dado que somos humanos y fallaremos, debemos contar con que la Perseverancia eche una mano a sus compañeras Disciplina y Constancia, haciendo que nos levantemos y las volvamos a coger de la mano si hemos caído fuera del camino que nos habíamos trazado. Todos tenemos momentos de debilidad y circunstancias a nuestro alrededor que hacen que nos separemos del rumbo marcado; una bronca del jefe puede hacer que nuestra ensalada quede abandonada a su suerte y el resto de la familia se pregunte al llegar a casa qué paso con toda la tarta que sobró del cumpleaños celebrado ayer... te suena ¿verdad? Pero ahora es cuando nuestra tercera amiga, la Perseverancia, actúa haciendo que, a pesar de los errores,  no paremos de insistir en llegar a la meta, enderecemos el rumbo y mantengamos firme el timón de nuevo rodeados por nuestras tres amigas.

¿Qué te parece? ¿Te has ilusionado con recomenzar? y sobre todo ¿has hecho un poquito las paces con el injustamente vapuleado mes de septiembre? Pues si aún te falta motivación te dejo una de mis canciones favoritas para estos casos ¡Sube el volumen!





¡Cuéntame cuál va a ser tu particular "recomienzo" de este septiembre!





2 comentarios :

Tatiana Glez dijo...

Me gusta la idea de plantearnos el "inicio del curso" como una oportunidad más para seguir/empezar con nuestros propósitos sin tener que dejarlo para el temido "Año Nuevo" donde nos llenamos de objetivos que luego nunca cumplimos. Así que si consigo mis objetivos antes de fin de año, me daré por SaTiSfEcHa!!!

Cristina Abad dijo...

Muy bien Tatiana! Mañana mismo te "tomo juramento" del propósito, establecemos la meta y ¡a por ella!, que en 3 meses y 25 días se pueden hacer maravillas!!

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